La noche del pasado domingo 24 de febrero, fuimos testigos de la 91ª edición de la más importante premiación del Cine Internacional, los Premios Oscar. Paralelamente a los ganadores de las diversas categorías anunciadas, y algo que llamó la atención de espectadores de todo el mundo fue la escenografía del escenario del Teatro Dolby, en Los Ángeles. Precedido al escenógrafo inglés Derek McLane –quién desarrolló el proyecto del escenario en las ediciones de 2013 a 2018–, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas nombró como responsable del proyecto escenográfico de este año al diseñador y director creativo basado en Nueva York: David Korins.

Korins ya ha desarrollado proyectos especiales a grandes espectáculos, de éxitos de Broadway como Hamilton, Dear Evan Hansen y Passing Strange a escenarios para grandes artistas como Kanye West y Lady Gaga.

En esta ocasión, líneas orgánicas, 6 mil cristales Swarovski, 10 mil perlas y 40 mil rosas conformaron la escenografía que sorprendió a artistas e internautas. En las redes sociales de su estudio, Korins afirma que se inspiró en ediciones icónicas de los Oscar combinadas con el concepto de naturalidad, tal y como afirma:

«Me inspiré en la naturaleza y en el fenómeno del clima, buscaba crear una atmósfera con pequeñas partes de arquitectura. Amo la manera en que estas partes flotan en el espacio como una nube en el espacio, una vez más trayendo la naturaleza al escenario» [1].

En cuanto al océano y remitiendo al humo junto al proyecto luminotécnico especialmente desarrollado la ceremonia, buscó conseguir la organicidad de los elementos que compusieron el escenario, afirmó: «Creo que todos podemos estar de acuerdo en que el mundo está lleno de muchas líneas rectas y pensamientos ortogonales. Para el Oscar de este año, proyecté un mundo basado en la idea de inclusión y formas acogedoras que se extienden e involucran no sólo al público, sino a todos los asistentes. «[2]